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Vejez y salud

Cuidados básicos y hábitos saludales

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Alimentación y Dieta

Cuando alimentarse supone una dificultad para las personas mayores. Sólo si es estrictamente necesario le daremos de comer, para ello, debemos situarnos frente o junto a él. dándole la comida muy despacio, vigilando que ha tragado todo antes de darle más, con calma y sin agobiarle. Es importante seguir una serie de recomendaciones que faciliten la tarea de comer:

 

Por otra parte, para paliar o evitar la aparición de problemas digestivos podremos seguir algunas recomendaciones:

 
  • Comer en  una postura adecuada.
  • Comer despacio, masticando de forma adecuada.
  • Introducir dietas ricas en fibra.
  • Revisar la higiene bucal.
  • Realizar ejercicio físico adaptado a los posibilidades del anciano. 

Sostenter una dieta adecuada es la principal herramienta de prevención y mantenimiento de las capacidadesde a persona. En el Portal Mayores del Ministerio de Sanidad dispones de amplios recursos informativos. Accede desde aquí.

Higiene

Es un elemento básico para el mantenimiento de un buen estado de bienestar físico y psiquíco. Se debe conservar la piel en un buen estado de limpieza.

Las personas mayores  pueden encontrar dificultades  para desarrollar su higiene personal por distintos motivos, pérdida  de movilidad, falta de seguridad en el cuarto de baño, desorientación que se debe conocer  para poder paliar sus efectos. Se deben valorar las opciones de higiene o baño, las costumbres del anciano , su estado, su autonomía.

Una higiene adecuada requiere disponer del tiempo necesario, disponer de todos los elementos necesarios antes de iniciarla, respetar su intimidad, informarle de lo que se va a realizar y mantener la comunicación mientras se hace, implicarlo en el proceso para desarrollar su independencia y ayudarle a incorporar hábitos de aseo (lavado frecuente de manos, uso de pañuelos, disponer de los elementos de higiene necesarios...).

Comunicación

Las dificultades de comunicación pueden aparecer como consecuencia de diferentes motivos ya sean trastornos del lenguaje o de memoria u otros. Al igual que en otro tipo de problemáticas, conocer el origen de las mismas a través de la valoración profesional pertinente es la primera medida para tratar de paliar sus consecuencias.

Es importante recordar que la palabra no es el único medio de comunicación. Si se pierde la capacidad de comprender o expresar el lenguaje hablado o escrito, la comunicación no verbal adquiere mucha relevancia (los gestos,las miradas,  las caricias, la sonrisa,..) para expresar mejor lo que queremos decir.

Como actuar cuando nos quieren decir algo: 

  • Si utiliza una palabra en vez de otra (mesa en vez de silla, etc.), no le corrijas, pero asegúrate de haberle entendido bien.
  • Cuando habla de forma “telegráfica”, trata de entender, por el contexto, a qué se refiere, y repíteselo para que sepa que le has entendido.
  • Ante la dificultad que tienen para encontrar la palabra adecuada, pídele que te señale los objetos y nómbraselos cuando lo haya hecho.
  • Si se atasca en medio de una frase, repítele las 2 o 3 últimas palabras y dale tiempo para que continúe. Si no es capaz de continuar, cambia de tema para evitar angustiarle.
Como actuar cuando queremos decir algo, piensa en cómo te gustaría que te hablasen en un país extranjero de forma que pudiésemos entender: 
  • Habla despacio, de forma tranquila y pronunciando bien las palabras y  en un tono de voz bajo, ya que, de lo contrario, puede interpretar que estás enfadado.
  • Utiliza un lenguaje sencillo y frases cortas (debido a los problemas de memoria, si la frase es muy larga, cuando la hayas acabado, habrá olvidado lo que le has dicho al principio).
  • Evita ponerle en una elección difícil (en vez de preguntarle “¿qué ropa te quieres poner hoy?” , pregúntale: “¿hoy quieres ponerte el pantalón negro o el azul?”).
  • Utiliza la escritura o el dibujo para acompañar a lo que vayas diciendo.
  • Utiliza los gestos para enseñarle lo que quieres que lleve a cabo.


Movilización

Del grado de movilidad depende la capacidad para poder llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria. Si la persona no puede realizar ejercicios por sí mismo, pueden llevarse a cabo movilizaciones pasivas:

 
  • Pedir su participación y explicar los movimientos a realizar.
  • Cerrar y abrir el puño sin olvidar el movimiento del dedo pulgar.
  • Hacer movimientos de flexo-extensión de muñeca.
  • Movimiento con la palma de la mano mirando hacia abajo, la dirigiremos hacia el hombro haciendo un giro de antebrazo de forma que la palma quedará tocando el hombro. Deshacer movimiento.
  • Subir y bajar el brazo.
  • Separar lateralmente el brazo del cuerpo llevando la mano a tocar la oreja contraria por encima de la cabeza. 
  • Hacer movimientos de flexo-extensión en el pie.
  • Levantar la pierna recta hacia arriba.
  • Llevar la rodilla hacia el pecho flexionando cadera, rodilla y tobillo.
  • Separar lateralmente la pierna.
  • Girar la cabeza de forma lateral hacia la derecha, volver a la posición neutra e inclinar hacia la izquierda.
  • Desde la flexión de cadera y rodilla, hacer círculos.

En el caso de personas encamadas, debemos considerar también el cuerpo de quien realiza estos ejercicios con el mayor, como se a lleva cabo la manipulación. El mayor debe colaborar en todo lo que pueda, no se debe hacer el trabajo en su lugar. Es importante el ejercicio y el movimiento para el mayor, pero recuerda que quien ayuda a ejercitar también merece cuidados, por tanto se aconseja realizar estiramientos, ejercicios para fortalecimiento, vigilar la posición de la espalda al realizar cambios posturales.  

Actividad física

Si cuidamos una persona mayor, debemos estimularle y fomentar que realice el máximo de actividades de forma autónoma. Mientras mantenga su autonomía debemos vigilar que mantenga en sus rutinas una actividad física adaptada a su situación (andar, hacer gimnasia, practicar algún deporte...).
La práctica de ejercicio favorece el sistema músculo-esquelético ayudando a mantener la capacidad de movimiento y la autonomía para las actividades de la vida diaria. 
Llegado el momento, dentro de nuestra función de cuidadores se incluirá el estimular la realización de ejercicios que favorezcan la función motriz. Para ello debemos seguir las siguientes pautas:

  • Realizar los ejercicios con la suficiente tranquilidad y prudencia, dándole tiempo a la persona a realizarlo por sí mismo o con nuestra ayuda.
  • Realizaremos la sesión en un lugar cómodo, sentados en una silla con los pies apoyados en el suelo.
  • Si mientras realizamos el movimiento de forma pasiva vamos describiéndole lo que hacemos y le pedimos su colaboración, la persona va registrando ese esquema de movimiento para futuras ocasiones.
  • La duración de los ejercicios variará dependiendo de la persona, oscilará entre 20 y 45 minutos; algunos ejercicios que se pueden desarrollar en series de 10 veces son:
    • Girar la cabeza de forma lateral hacia la derecha, volver a la posición neutra e inclinar hacia la izquierda.
    • Bajar la cabeza, mirándonos el ombligo. Retomar posición .
    • Inclinar la cabeza hacia el hombro, como si lo quisiéramos tocar con la oreja. Lo haremos hacia la derecha y luego hacia la izquierda parando en el centro entre ambos.
    • Subir hombros hacia las orejas (gesto de “dar igual”), mantener 3 segundos y bajar.
    • Levantar los brazos hacia delante en dirección al techo.
    • Separar los brazos lateralmente hasta dar una palmada por encima de la cabeza.
    • Cogerse las manos por detrás de la nuca.
    • Cogerse las manos por detrás de la espalda.
    • Inclinar el cuerpo lateralmente, ir a tocar el suelo por el lado. Alternar derecha e izquierda.
    • Inclinar el cuerpo hacia delante, ir a tocar los pies con las manos.
    • Con los pies juntos, subir talón y punta, alternativamente.
    • Estirar la pierna, manteniendo el pie en el aire 3 segundos. Alternar derecha e izquierda.
    • Levantar las rodillas hacia el techo, alternando derecha e izquierda.
    • Levantarse, apoyando las manos en la silla en caso de necesitar ayuda.

Del grado de movilidad depende la capacidad para poder llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria. Si la persona no puede realizar ejercicios por sí mismo, pueden llevarse a cabo movilizaciones pasivas para evitar que el cuerpo esté inmóvil.

 Considerar los gustos y preferencias a la hora de preparar las comidas.

  • Establecer rutinas y hábitos: lugar y horario estable, utensilios. 
  • Servir los platos por separado.
  • Utilizar los cubiertos y menaje adecuados y ajustados a sus problemas físicos (cubiertos de mango ancho, platos anti-vuelco o irrompibles...)
  • Si existen dificultades para masticar y riesgo de atragantamiento, cortar los alimentos en trozos pequeños, y en caso preciso, recurrir a la alimentación triturada.
  • Hidratarse adecuadament con una ingesta de líquidos, de 2 a 2,5 litros/día, preferentemente agua, aunque pueden ofrecerse alternativas: frutas jugosas, gelatinas, líquidos espesados, infusiones.